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Dolores de Crecimiento

¿Que son los dolores de crecimiento?

Es un cuadro médico que con cierta frecuencia evaluamos en el consultorio. En general, aparece en la edad preescolar, afecta a ambos sexos por igual, y la principal manifestación es el dolor de piernas.

¿Crecer duele?

No. Pero es así como se denomina este cuadro. Como en general se manifiesta en la edad en que los niños se desarrollan, se asocia al crecimiento. Sin embargo, la causa de este cuadro aún no está bien determinada.

 ¿Qué manifiestan los niños?

Los niños se quejan de dolor en las piernas, en los muslos, pantorrillas o detrás de las rodillas. También pueden tener dolor en los brazos. El dolor aparece hacia la tarde o durante la noche, luego de la actividad física propia de la edad. No hay enrojecimiento ni hematomas en las articulaciones, no pierden la movilidad de las piernas, no tienen fiebre ni decaimiento. La queja más frecuente de los papás es “jugó todo el día, y cuando se sentó en casa empezó con dolor”.

Característicamente el dolor cede con una dosis de analgésicos o unos masajes suaves sobre el sitio de dolor.

¿Algún movimiento puede provocarlo?

Andar en bicicleta, correr, saltar en el jardín, o caminar, cualquier movimiento que les haga utilizar sus músculos y articulaciones los puede provocar.

¿Hay alguna molestia que deba alarmarme?

Los niños no tienen fiebre, siguen con su vida habitual. Los dolores no son severos, ni están asociados a un traumatismo importante previo. Deben consultar al Pediatra de cabecera quien evaluará al niño, para descartar otras causas del dolor.

¿Por qué algunos niños los sienten y otros no?

Estos dolores tienen muchas veces un factor emocional de fondo. A partir de estas molestias consiguen algunos beneficios como pasarse a la cama de los padres a la medianoche cuando manifiestan estos dolores, o ser alzados para no caminar. El stress por ciertos cambios (mudanzas, separación de los padres, comienzo del colegio, nacimiento de un hermanito) también puede ser la causa detonante para su aparición.

¿Cómo se diagnostica este cuadro?

El relato de los papás es importantísimo para el diagnóstico. El examen físico es normal. No requiere la realización de exámenes de laboratorio o radiografías. La consulta al Reumatólogo pediatra puede ser necesaria en algunas situaciones.

¿Cuál es el mejor tratamiento?

Sin duda, el mejor tratamiento es explicarles a los papás acerca de la benignidad del cuadro, poniendo el énfasis en detectar probables factores emocionales desencadenantes, en especial cuando los dolores se perpetúan en el tiempo. También es importante darles a los niños una explicación adaptada a la edad, que puedan entender porque la palabra también los tranquiliza.

Además se recomienda un plan de ejercicios supervisado por un Kinesiólogo para fortalecer los músculos y mantener la movilidad articular. Deben continuar con su actividad habitual.

Los masajes sobre los sitios de dolor, en forma suave, y sin aplicar cremas o alcohol (pues pueden resultar tóxicos) son útiles. Un baño tibio también puede ser reconfortante.


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